Reputación online

El auge de las redes sociales, y su rápido acceso a las mismas desde cualquier lugar, bien sea a través de una tableta o de un teléfono inteligente, o cualquier otro soporte electrónico, y la capacidad que tienen los contenidos para reproducirse, multiplicarse y expandirse como un virus, es el gran enemigo de la reputación on line.

Vamos con prisa a todos los sitios. Y esa rapidez, esa inmediatez es el gran aliado de las redes sociales, donde un comentario a destiempo fruto de un impulso irreprimible o una foto inoportuna, puede causar un gran daño no a corto ni a lo mejor ni siquiera a medio plazo, pero sí a largo plazo a la hora de cerrar un negocio o un acuerdo, a la hora de tratar de cambiar de trabajo o a la hora de acceder a un puesto laboral.

Si nos tomamos tiempo para vestirnos cada día, para cuidar nuestro aspecto físico, nuestra imagen exterior, ¿por qué no nos preocupamos también de nuestra reputacion digital en las redes sociales, para que esa imagen que tratamos de proyectar en el día a día, se mantenga idéntica en internet?

A la hora de manejas los perfiles en redes sociales, creo que la mejor opción es hacerlo con calma, dedicándole el tiempo que de verdad precisan, sin subestimar ni menospreciar su potencial, y dirigiendo la creación de contenidos hacia un objetivo claro, ya sea a título particular o de una empresa, que es el de compartir aquello que no trasciende nuestra vida íntima o privada, pero con la mesura, la templanza suficientes para no caer en las provocaciones ni en tentaciones que a la larga pueden afectarnos en otros órdenes de la vida.

Siempre es bueno el debate, la contraposición de ideas, pero desde la confrontación pacífica, desde el término medio, donde, según decía Aristóteles, reside la virtud. Jamás los extremos se han revelado como algo positivo. Esa máxima, que, probablemente, aplicamos todos en nuestro quehacer diario, debería de ser trasferida a nuestros comentarios, a nuestra actividad en las redes sociales.

Pero, surge otro frente de debate, a mi parecer. La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 19, establece que , “toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Es obvio que esta articulación choca con otros derechos y límites (xenofobia, enaltecimiento del terrorismo, etcétera, ….), aunque sin duda, creo, que será un asunto a abordar por toda la sociedad actual, para refinar, revisar y rediseñar, de manera que ninguna de las partes en litigio se pueda ver ni mermada ni afectada, buscándose la mejor solución para todos.